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19/11/16
El finlandés Jaakko Eino Kalevi es uno de los vencedores del European Border Breakers Awards de este año. Un premio que lleva por apellido "The European Music Awards For Emerging Artists". Es decir, que premia a artistas emergentes del Viejo Continente que triunfan fuera de sus fronteras. El finlandés ya empezó a dar muestras de que podía llegar hasta aquí en 2014, cuando con solo un EP publicado (de título "Dreamzone") se convirtió en uno de los "nombres a seguir" del Eurosonic de aquel año. Luego llegó su homónimo debut largo, pop experimental y psicodélico con capas de funk y folk, con tremenda suavidad. El resultado, intrigante, como un Ariel Pink sin necesidad de deconstruir y reconstruir tanto la historia del pop. En Jaakko no se palpa esa tensión: él transmite lo dicho, suavidad, aunque lo haga con audacia y exquisitez. Tira de grooves y atmósferas que suenan como un encaje libre entre naturaleza y tecnología y con la suficiente complejidad para que no puedan ser desveladas a la primera. Son canciones a las que se vuelve y que enganchan sin aspavientos. Un trovador del pop sintético (en cierta forma, pero más relajada, traza paralelismos con alguien como Sébastien Telier) en busca de la tranquila perfección platónica. En su currículo, y en sintonía con el premio que acaba de recibir, luce haber sido el primer nórdico fichado por la discográfica Domino (o cualquiera de sus sellos subsidiarios) en sus más de 20 años de historia. Para amantes de las comparaciones, ahí va un par, lanzadas por él al sugerirle en quién se inspira: de Lee ´Scratch´ Perry le gusta lo singular de su sonido y cómo se conduce y de Chris Rea su tranquilidad adulta.
23/02/21