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28/01/14
“La sinceridad, destreza y claridad del trazo de Gardner eleva su disco por encima de los simples ejercicios de estilo” (Mojo). “Como esas fábulas que recuerdas profundamente, el debut de Gardner es inolvidable” (Consequence Of Sound). Así ha sido recibido este holandés, a lo grande, con aura triunfal. Desde mañana miércoles, en Bilbao, y hasta el domingo 2 de febrero, en Valladolid, estará paseando esas virtudes que le han hecho salir disparado como una supernova. Uno de los cromos nuevos más brillantes del pop clasicista, que en su caso llega especiado con psicodelia y refinamiento. Tremenda facilidad la suya para facturar himnos vintage y telarañas de melodías como las “Clear The Air” o “The Riddle”, dos de la docena de canciones incluidas en su deslumbrante debut largo, “Cabinets Of Curiosities” (2013). Lo grabó en su estudio casero, con Jacco ejerciendo de productor y tocando, salvo la batería, prácticamente todo (clarinete, melotrón, teclados, guitarras...). No llamaremos a Gardner inventor ni visionario, a cada uno lo suyo, pero sí un joven maestro en el arte de la evocación, en la propuesta de viajes en el tiempo. Porque su hoja de ruta conduce hasta aquel pop barroco envuelto en psicodelia y adicto a los arreglos sutiles pero con brío, con las armonías -el espíritu de los Beach Boys- ejerciendo de paredes maestras. Hablamos de la segunda mitad de los 60 y la primera de los 70. Es fácil pensar en Syd Barret y en Kevin Ayers al escucharlo. También en The Left Banke. Pero al margen del arco iris nostálgico, aporta resonancia emocional de manera impecable, más allá del eslogan de la paz y el amor. O del que sea. Os recordamos que en los conciertos de Barcelona y de Madrid (el 30 de enero y el 1 de febrero, respectivamente) Gardner tendrá como teloneros a Dead Parties, mientras que en Valencia (el 31 de enero) abrirá para él, con un solo acoustic show, Soledad Vélez.
23/02/21