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13/10/14
Cuando nos visitó en septiembre no hizo prisioneros: arrasó con todos los que asistieron a sus conciertos, a golpe de canción y diversión. Tal fue el terremoto que un conocido melómano barcelonés escribió en sus redes sociales, el día después de la actuación que el uruguayo ofreció en la Ciudad Condal: “Amigos en Zaragoza, Gijón y Madrid o alrededores, no os perdáis a Juan Wauters POR NADA DEL MUNDO. Ahora mismo es mejor que ver a Jonathan Richman, mejor que haber visto a Devendra Banhart en 2002-2004 (¿os acordáis?), mejor que quedarse en casa echando de menos a Joey Ramone y mejor y más alegre que ver ir a ver a Daniel Johnston. Ayer en Barcelona fue lo mejor”. Los miembros del grupo The Parrots, impactados también por el mismo concierto, tampoco se quedaron cortos: “¡Nuestro dios!”. Pues bien, la buena nueva es que Wauters vuelve a la carga. Lo hará el 6 y el 7 de diciembre, en San Sebastián (Bukowski) y Bilbao (La Ribera), respectivamente. Ofrecerá ahí su pop naíf y cotidiano, de deslumbrante desparpajo, presentándose esta vez en solitario, en plan soy el seductor juglar lo-fi que, interprete la canción que interprete, voy a meterme al público en el bolsillo con mi naturalidad desarmante. Lo hará, fijo. Y de ahí a los espontáneos cantos colectivos, que los habrá, seguro, solo habrá que dar un paso. A modo de guiño biográfico, recordamos que Wauters vive en Nueva York (barrio de Queens) desde hace una docena de años. Llegó allí desde Uruguay siguiendo los pasos de su padre, que había marchado en busca de trabajo. Al principio la música fue la vía de escape para una vida alienada por la fábrica y el aburrimiento, un medio de socializar. Primera consecuencia positiva: en 2004 se convirtió en la cara que estaba al frente de The Beets, banda de rock psicodélico y garagero. Fichados por el muy trendy sello indie Captured Tracks, estuvieron en activo hasta finales de 2013, cuando Wauters anunció que iniciaba su trayectoria en solitario. Menos demente y denso que su anterior aventura discográfica, que sonaba a The Troggs meets The Growlers, “N.A.P. North American Poetry”, su álbum de debut con su nombre, publicado cuando el año pasado se despedía, camina acústico y desnudo, con una orientación folk que lo sitúa cerca de Syd Barrett (mirando hacia atrás) y de Devendra Banhart y Little Wings (mirando al presente). De aparente sencillez hasta que reparas en sus dobles sentidos y su compleja verdad interna, sus letras juegan con lo cotidiano mientras su autor las va masticando indistintamente y con calidez en castellano e inglés. Por cierto, en 2015 llegará nuevo LP y gira de presentación, tomad nota. Os recordamos también que el 28 de noviembre comparte cartel en Barcelona (Apolo) con Mac DeMarco.
23/02/21