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19/02/15
La sala El Loco de Valencia acogerá mañana viernes el primero de los cuatro conciertos que la estadounidense Jolie Holland va a ofrecer en nuestro país para presentar en directo su último disco, “Wine Dark Sea”, muy aplaudido en los resúmenes musicales del año pasado. Santander el domingo, Madrid el lunes (dentro del ciclo Son Estrella Galicia) y Barcelona el martes (formando parte del Guitar BCN) completan su póquer de actuaciones. Nos gusta especialmente cómo fue descrito ese trabajo de la texana en 'Record Collector', así que aprovechamos para recuperar un extracto de aquella reseña: “la calidad de las canciones es uniformemente excelente, la interpretación eléctrica y, más que nunca, la voz de Holland te invita a arrastrarte sobre la cuerda floja mientras ella va virando entre la lujuria y el desespero del abandono”. En cierta forma, Jolie nos recuerda a su compatriota Joe Henry. Solo hace falta imaginárselo si hubiese nacido dieciséis años después pero con el mismo gusto por el cambio de paisajes de la música de raíz norteamericana, solo que mostrando una mayor inclinación por la guitarra eléctrica (“Wine Dark Sea” es el disco de Holland donde eso más se nota; no olvidemos que militó en Be Good Tanyas). Y ya que tiramos de comparaciones y analogías, también está su conexión con Tom Waits: no solo ambos comparten sello, Anti, donde se han publicado la media docena de álbumes que Holland ha sacado desde su debut “Catalpa” (2003), sino que el autor de “Rain Dogs” la viene aplaudiendo desde el principio. De hecho, Tom propuso a Jolie, tras escuchar su primer trabajo, para los premios Shorlist.(que se conceden en Estados Unidos al mejor LP del año que haya vendido menos de medio millón de copias). Otro fan suyo es el rapero Sage Francis, quien en 2005 declaró que “Escondida”, la segunda obra de la texana, era el disco que más había escuchado ese año. Resumiendo: Holland se ha creado un universo de letras ricas en imágenes, con un lenguaje escueto, desnudo y gótico que conecta con aquella Norteamérica mítica de Greil Marcus, pero desde un punto de vista narrativo moderno. Y lo ha hecho con una música de base folk-rock que fractura la tradición mientras busca belleza en ecos del pasado, sean de country, de blues, de jazz, de gospel o de canciones de salón del siglo XIX. Que su último disco aporte a todo eso un toque experimental, más crispado, un barniz de rock neoyorquino, podría ser el anticipo de un cambio de carretera. Tal vez su directo nos avance ese futuro.
23/02/21