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11/12/15
Mañana sábado actuará en el Cine Modelo de Zarautz (dentro del ciclo Gaztemaniak) el finlandés Jaakko Eino Kalevi, nueva figura de culto del pop sintético que empezó siéndolo en su ciudad adoptiva, Helsinki, donde vive y trabaja (hasta ahora y a tiempo parcial, conduciendo tranvías), para luego traspasar las fronteras de su país. Su homónimo debut largo, aparecido este año -donde él lo canta y produce todo-, mezcla suave psicodelia con capas de funk y folk. Suena intrigante (ya lo hacía en 2013 su EP “Dreamzone”, con cuatro canciones que encendieron los radares), como un Ariel Pink sin la necesidad de deconstruir y reconstruir tanto la historia del pop. En Jaakko no se palpa esa tensión, o se palpa menos: él transmite lo dicho arriba, suavidad, aunque lo haga moviéndose con audacia y exquisitez. Tira de grooves y atmósferas que suenan como un encaje libre entre naturaleza y tecnología -“todo el disco está bañado en un groove glorioso”, han escrito en ´NME´- y que tienen la suficiente complejidad para no poder ser desveladas a la primera: no problem, las suyas son de ese tipo de canciones que se quieren escuchar más de una vez. Y que enganchan sin aspavientos. Un trovador del pop sintético (que en cierta forma, pero más relajada, traza paralelismos con alguien como Sébastien Telier) en busca de la tranquila perfección platónica. En su currículo, haber sido el primer nórdico en fichar por la discográfica Domino (o cualquiera de sus sellos subsidiarios) en sus más de 20 años de historia. Todo un dato a computar. Para amantes de las comparaciones, ahí va un par más, lanzadas por él al sugerirle en quién se inspira: de Lee ´Scratch´ Perry le gusta la singularidad de su sonido y cómo se conduce y de Chris Rea su “tranquilidad adulta”.
23/02/21